Emprendimiento lento: la receta para las empresas sociales

RSC, sostenibilidad, empresa social, social enterprise

En alguna ocasión hemos hablado en Te Hago Eco de cómo las habituales fórmulas que se aplican al emprendimiento tradicional parece que no acaban de encajar con el emprendimiento social. Sobre todo parece que hubiera una dimensión, la temporal, que viaja a ritmos distintos en uno y en otro caso, de hecho algunos amigos de Sostenibilidad a Medida hablan de emprendimiento lento como modelo de emprendimiento que encaja con la filosofía slow y donde el apego por el territorio y la implicación en contribuir a resolver demandas del mismo son un elemento clave  que va mucho mas allá de la mera propuesta de valor para contagiar muchas mas partes de un lienzo de modelo de negocio.

Hace unas semanas nos encontrábamos esta reflexión que apuntaba que los cambios sociales necesitan de un “emprendimiento lento”, al que añadiríamos “y con valores”, en el que se dan algunas de esas diferencias entre el modelo “convencional” de emprendimiento y este otro mucho mas implicado en contribuir a la resolución de cuestiones sociales. Es curioso, al hablar de lento seguro que se viene a la cabeza la imagen de la tortuga pero es precisamente el “modelo de tortugas hacia el mar” una buena representación del emprendimiento convencional.

Un emprendimiento con visión a largo plazo

Frente a los ritmos y tiempos que vemos en las startups convencionales, que queman etapas con gran rapidez, el proceso para la creación de empresas sociales suele tomar mucho más tiempo, ya que se necesita más tiempo para madurar la idea y ver si las soluciones propuestas logran los cambios sociales buscados.

El retorno de la inversión y las maneras de invertir

Posiblemente la inversión que quiera un retorno rápido y, sobretodo, de alto rendimiento económico no esté interesada en el emprendimiento social. Su fin no es ese y no se trata sólo de una cuestión de tiempo, sino de objetivos, por tanto se trata de tableros de juego diferentes, en el convencional lo económico pesa por encima de todo, en el segundo hay otras variables de impacto que tienen un peso específico importante. Y ya hemos hablado en muchas ocasiones del SROI como herramienta para medir ese otro retorno de la inversión. No en vano, crecen en los últimos años alternativas de inversión pensadas específicamente para emprendimiento social, como puede ser el Crowdlending (donde RealFunding es un gran ejemplo) o la banca ética, que más os vamos a contar de Triodos.

El emprendimiento lento está en un (casi) permanente oceano azul

Y no es precisamente algo positivo. Los grandes problemas sociales por desgracia siguen siendo océanos azules por períodos significativos de tiempo, dado que requieren de una importante sensibilización, la creación de una sólida comunidad en torno a ellos y la construcción de confianza en el seno de la misma para poder acceder a oportunidades de financiación, lograr los cambios políticos necesarios y generar el liderazgo creativo para superarlos. Estos activos son mucho más difíciles de implementar y crecer que desarrollar la tecnología que sea necesaria. La buena noticia es que al no correr contra el factor tiempo para aprovechar el momentáneo oceáno azul, existe tiempo para poder probar diferentes soluciones y optimizarlas antes de empezar a escalarlas.

El usuario y el cliente en el emprendimiento social

Una diferencia es que para la creación de empresas sociales, el usuario y el cliente que paga no siempre son los mismos. El cliente que paga es la persona u organización que quiere que el problema social se resuelva, pero el usuario es la persona cuyo problema está siendo resuelto, y no siempre ambos coinciden. Los emprendedores sociales con frecuencia sienten apego por una causa y se dedican a la búsqueda de soluciones en torno a la misma, de ahí que trabajen en el largo plazo. Sin embargo, los emprendedores en tecnología suelen ser apasionados en metas o crear algo nuevo, pero por lo general su apego no es un apego de toda la vida a una causa específica, sino mucho mas de cuestiones concretas y no asociadas a un compromiso o implicación en su modo de vida.

Frente a centrarse en el siguiente paso de una nueva tecnología, se trata de resolver un problema.

Los emprendedores y las empresas sociales no están centrados en avanzar hasta el siguiente paso en la evolución de una determinada tecnología sino que están tratando de resolver los problemas existentes en una infraestructura socio-política compleja. Se necesita más tiempo para entender, conceptualizar, probar y crecer en ese entorno y dentro de esas estructuras, de ahí que las métricas son muy diferentes  en uno y otro caso. Y posiblemente, también el referente de éxito.

 

Revisando estas cinco cuestiones cabria preguntarse: ¿Estamos ante un cambio de modelo? Mas bien la creación de una alternativa que no deje sin opciones otras maneras de generar riqueza y desarrollo, combinando enfoques de segundo y tercer sector pero sin priorizar exclusivamente lo económico a la par que no olvida que es uno de los factores clave en su sostenibilidad.

@tehagoeco

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1 Comentario

  1. […] Otros modelos para startups: el emprendimiento lento […]

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