Sostenibilidad para Dummies: La Economía del Bien Común

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Está claro que se trata de la Economía, en la sociedad más avanzada tecnológica  y socialmente de la historia, que haya desigualdades en el acceso a los recursos naturales y día tras día crezca la problemática social y ambiental no es sino fruto de distorsiones en los mecanismos de distribución, que es precisamente aquello que regula la economía, y sobre esto tiene mucho que decir la sostenibilidad.

Quizás por eso junto con la Economía Verde  y la Economía Azul, surge ahora la Economía del Bien Común, como un nuevo enfoque a llevar a cabo dentro de las organizaciones con objeto de lograr que sus aspectos económicos se muevan dentro de la ética y la responsabilidad.

Y es que si la Economía Verde se enfoca al desarrollo de prácticas centradas en el impacto ambiental de las actividades que desarrolla una organización y la Economía Azul en el cierre de los ciclos de materia de manera que las actividades de una organización sean más eficaces en el uso y consumo de los mismos, la Economía del Bien Común se basa en la adopción de unas buenas prácticas que dan un enfoque diferente para medir el factor de éxito de un negocio, su contribución a la mejora de la sociedad.

Si en un reciente artículo hablábamos del SROI como la metodología para evaluar el impacto en la sociedad de una determinada inversión, en la Economía del Bien Común más que el impacto de una inversión o  proyecto, se valora el resultado de un determinado comportamiento.

Para ello se usa una herramienta que a los habituados a los sistemas de gestión de la calidad les recordará a la seguida en el modelo EFQM (European Fundation for Quality Management).

Y es que partiendo de una matriz con cinco columnas, llamadas Valores, y cinco filas, donde están los Grupos de Contacto, se trata de establecer cuáles de las relaciones identificadas en la matriz son aplicadas por una organización, de manera que sumará puntos por aquello que realice hasta un máximo de 1000. A diferencia de EFQM también hay valores negativos, y es que en la parte inferior de la matriz, y para cada columna o Valor, hay una serie de elementos que suponen una pérdida de puntuación. En total hay 17 indicadores que suman positivamente y 16 criterios que restan.  Por tanto de lo que se trata es de realizar una evaluación que proporcione el Balance del Bien Común de una organización.

Sin embargo no es tan directo como pudiera parecer, no se trata de criterios absolutos de forma que o se suma toda la puntuación o no se logra nada, sino que hay diferentes criterios que contribuyen a la puntuación total en ese indicador, así como niveles de desarrollo, desde Principiante hasta Avanzado, para valorar cuantitativamente el desempeño de una organización y su evolución. Eso si, todos los criterios son de aplicación, debido a que cada uno de ellos tiene su importancia y permiten hacer a una organización consciente de determinados aspectos sobre los que hasta el momento podría no haberse planteado su implicación real.

Además ya de entrada esta herramienta es consciente de que no es lo mismo evaluar a una gran empresa que a una pequeña empresa de carácter social o la labor de  un profesional free-lance, como no son iguales los aspectos a aplicar a una empresa proveedora de servicios o una gran empresa que desarrolle una actividad fabril o industrial. Sin embargo si es igualmente válida para todas puesto que lo que pretende es analizar una situación de partida, identificar áreas de mejora y que la implantación de esas mejoras a la vez suponga una mejora del sector en su conjunto.

Y es que esa visión de conjunto es posiblemente una de las contribuciones más positivas de esta Economía del Bien Común, puesto que la cooperación con otras organizaciones del sector y del entorno es un elemento básico en el proceso de evaluación y de mejora, además de considerar que el intercambio de información y conocimiento es un valor clave en dicha mejora. Y es que en el proceso de evaluación el papel de otras organizaciones es determinante, a través de comités o asambleas son ellas las que valoran los avances que ha realizado una organización, de manera que al final unas empresas pueden realizar la evaluación de otras, toda una revolución si pensamos en lo competitivo y muchas veces oscurantista que llega a ser el comportamiento de determinadas organizaciones.

Como no podía ser de otra manera dentro de esta intención tan colaborativa y de búsqueda de lo mejor para el conjunto de la sociedad, toda la información está disponible en la web del proyecto Economía del Bien Común y la participación es voluntaria, aunque ya hay iniciativas para que haya una Ley de la Economía del Bien Común que contribuya a que este tipo de balances y evaluaciones sean más habituales dentro del sector empresarial.

Además en este video, que se ha difundido enormemente por las redes sociales, hay más detalles que da su ideólogo, Christian Felber.

Christian Felber – La Economía del Bien Común from ATTAC.TV on Vimeo.

¿Conoceis alguna organización que ya haya comenzado a implantar esta metodología de trabajo? El portal TE HAGO ECO quiere hacerse eco del desarrollo de esta iniciativa y como se extiende la Economía del Bien Común.

@tehagoeco

Blog de la empresa social SOSTENIBILIDAD A MEDIDA

RSC, sostenibilidad, empresa social, social enterprise

2 Comentarios

  1. Rosario06/01/2013 en 15:45

    En el medio rural es más natural ver pequeñas empresas -familiares la mayoría- que funcionan con el objetivo de mejorar las condiciones de todos, no tanto de enriquecerse (aunque hay de todo). Aún así, seguiré esforzándome por divulgar esta iniciativa.

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  2. […] Recursos como los que ofrece la Fundación Economía Circular o Ellen McArthur están contribuyendo a difundir este concepto que como estos últimos señalan: “The circular economy concept has deep-rooted origins and cannot be traced back to one single date or author. Its practical applications to modern economic systems and industrial processes, however, have gained momentum since the late 1970s lead by a small number of academics, thought-leaders and businesses” Por tanto, ni se trata de algo recién concebido ni tiene un autoría clara, pero si que viene a proponer un modelo para poner en práctica la sostenibilidad, algo similar a lo que ocurre con la Economía del Bien Común.  […]

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